1. La ubicación: una ubicación atractiva sustenta el valor de la propiedad debido a la demanda y la oferta limitada.
2. El conocimiento del mercado: las ventas comparables, los niveles de inventario y las tendencias económicas locales permiten fijar un precio competitivo para una propiedad y hacer una negociación eficaz. La información sobre los cambios en tasas de interés, préstamos hipotecarios y la demografía ayudan a los clientes a tomar decisiones alineadas con sus objetivos.
3. El momento oportuno: considerar la temporada de mayor actividad puede hacer un cambio significativo, los vendedores suelen obtener precios más altos y las casas se venden más rápido.



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