1. No hay seguridad jurídica sobre la propiedad:
No hay certeza legal de quién es el propietario.
Es difícil probar legalmente que el inmueble es tuyo, sobre todo ante autoridades o en un juicio.
2. No se puede vender legalmente:
No puedes escriturar ni vender el inmueble a través de notario si no está registrado.
Si lo vendes con un contrato privado, el nuevo dueño tampoco podrá inscribirlo.
3. No puedes hipotecarlo ni usarlo como garantía:
Los bancos y notarías exigen que el inmueble esté debi